Himno de Loja

HIMNO DE LOJA

Saludemos el nombre bendito
de la Patria en cantar soberano;
gloria a Loja; procure el lojano
al impulso filial del amor.

Arrullada por dulce murmullo
de los juguetones riachuelos,
duerme Loja, sin tristes desvelos;
que atormenten su leal corazón,
y los genios del bien complacidos,
le derramen diluvio de flores,
mientras cantan sus tiernos amores
aves mil de variado color.

Cusibamba llamaron los Shyris,
al risueño vergel donde ahora,
entre arrullos del límpido Zamora,
alza Loja tu férvida voz;
hubo ahí tantas aves y flores,
que en un rato de intensa alegría,
-surja aquí la Ciudad de María-
dijo el bravo y creyente español.

Somos hijos de Loja, y debemos
procurarle continuo adelanto;
que no cese el cantar sacrosanto
del trabajo, que es vida y honor.
Fomentemos las artes, la industria;
el saber tenga aquí su morada;
y la frente en sudor empapada,
solo sepa inclinarse ante Dios.

En presencia del cielo ofrezcamos,
si es preciso, perder nuestra vida,
para dar gloria a la Patria querida,
do hemos visto la lumbre del Sol.
Conseguir su adelanto juremos,
proscribir lamentables rencores,
endulzar los fraternos dolores,
y estrechar nuestros lazos de unión.